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POR SU SALUD

Hace unos días nos llego un caso a la clínica, los acontecimientos ocurrieron de la siguiente manera:

Recibimos una llamada telefónica en la cual un propietario estaba preocupado por que su perro, de cuatro meses, sin vacunar ni desparasitar, estaba sufriendo vómitos y diarreas, desde hacía un par de días, y las diarreas cada vez tenían peor pinta.

Mi compañera se apresuró a presentarse en el lugar indicado por el propietario con la ambulancia y llego a la clínica con el paciente.

El perro en una primera exploración presentaba signos de debilidad, no comía desde hacia dos días, deshidratación, estaba pálido y caliente.

Al poco de llegar a la clínica tuvo un vomito y varias diarreas sanguinolentas.

Se le hizo el test de parvovirus y efectivamente era positivo.

Para quien no lo sepa el parvovirus es una enfermedad infecciosa que se transmite por contacto con heces, orina, saliva y vomito de animales enfermos.

Los síntomas comienzan con fiebres, depresión, anorexia*, vómitos. La diarrea aparece inmediatamente después con heces pastosas o liquidas de color oscuro con sangre.

La deshidratación y perdida de peso, representan la causa de la muerte del animal.

Es una enfermedad tremendamente contagiosa que afecta a perros, generalmente cachorros sin vacunar.

Decir también que los gatos padecen una enfermedad provocada por un parvovirus sumamente contagiosa entre felinos se llama panleucopenia

Volviendo al caso del paciente, después de unos cuantos días de ingreso, parecía que el animal iba recuperando el animo y las fuerzas.

Fueron días de extremar el cuidado en la clínica, puesto que la persona encargada debe manipular al animal enfermo con mucho cuidado. Se debe cambiar de uniforme, utilizar guantes, mascarilla y calzas para entrar en el lugar donde este el animal, los comederos deben de ser uso exclusivo, así como todo el material que se emplee en su medicación.

Por suerte nuestro peludo consiguió salir adelante, aun que probablemente todo esto se podría haber ahorrado con un simple hecho;

Vacunar a los cachorros a su debido tiempo y seguir las paulas anuales de desesperación y vacunas puede salvar muchas vidas.

Se podía haber ahorrado los días de clínica, sin saber el motivo ni porque le estaba pasando.

Se podía haber ahorrado el dolor y sufrimiento que provoca la enfermedad

Y el propietario se habría ahorrado dinero y un susto si hubiera vacunado a tiempo a su animal.

Se le hizo saber al propietario la peligrosidad de tener a otros animales viviendo donde allí estuvo el animal infectado puesto que el parvovirus es una enfermedad que puede durar en el ambiente hasta 2 años sin unas medidas de higiene adecuadas.

Y, es que después de tener un animal infectado por esta enfermedad hay que desinfectar todo; mantas, camas, juguetes, comederos y todo lo que se utilice para el animal con desinfectantes tipo lejía.

Hay gente que decide no vacunar a sus animales pero no sabe el riesgo que esto implica.

A veces por desconocimiento o a veces por la economía, pero hay que saber que el cuidado de un animal lleva inherente gastos y uno de estos gastos es por su salud.

Cuidemos a nuestros peludos igual que cuidamos de nosotros y protejamoslos.

*Anorexia en los animales es la inapetencia de comida por sufrir alguna enfermedad

Ana Otero Garcia

5/5

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