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8 FÁBULAS CONOCIDAS SOBRE PERROS

Las fábulas son cuentos cortos, que en muchas ocasiones dejan siempre una moraleja o aprendizaje. Se hacen fábulas con todo tipo de animales, y los perros no son la excepción. Su amistad con el ser humano viene dada a raíz de la protección que otorgaban a las pequeñas poblaciones y que lo convirtieron en el perfecto animal. Es por ello que no era difícil de esperar que muchas fábulas giraran en torno a nuestro amigo de cuatro patas. A continuación, veremos las 5 fábulas más conocidas sobre perros:

Los dos perros

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con él de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.

El perro guardián le contestó:

— ¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a tí, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!

Moraleja: Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfuérzate por aprenderlo correctamente.

El perro y el trozo de carne

Un cachorro deambulaba por la ciudad, recogiendo las sobras de comida que dejaba la gente. Un día, el canino se encontró con un trozo grande de carne en la calle. Se sentía feliz por tal descubrimiento. Sin embargo, mientras caminaba en la orilla del río, se percató que había otro trozo de carne idéntico al suyo. Se lanzó al río, pero no había ninguna carne. Sólo era el reflejo de la que tenía, pero que dejó ir.

Moraleja: Casi siempre perdemos lo que tenemos seguro, por tratar de tomar algo que no nos pertenece.

El campesino y los perros

Un campesino estaba apresado en su casa debido al mal tiempo. Para poder sobrevivir esos días, comenzó a matar a sus vacas, luego a sus bueyes, y por último a sus cabras. Los perros que se encontraban dando un paseo por la granja vieron esto. Se dijeron entre ellos: mejor vámonos, si el amo ha sacrificado a sus propios bueyes, ¿qué nos podría hacer a nosotros?

Moraleja: debemos evitar a las personas que no temen hacer daño a sus propios compañeros.

El perro con campanillas

Un perro bravucón mordía a otros perros que se cruzaran en la calle. El dueño, para detenerlo, le compró un collar con campanillas para avisar a todos que debían alejarse de su mascota. El perro, por su parte, pensaba que era un premio por su valentía, y presumía. Sin embargo, un perro más fuerte que él se paró en la calle. Este le dijo que su collar no se lo colocaron por sus habilidades, si no por su maldad. 

Moraleja: A veces presumir sólo exalta tus carencias.

El perro envidioso

Un perro muy envidioso dormía en un establo que estaba lleno de heno, cuando el ganado venía a querer comer el heno, el perro no los dejaba. Un buey que estaba muy hambriento se quiso acercarse al establo para coger un poco de heno, pero el perro se lo impidió, qué le comenzó a ladrar muy fuerte y gruñía enseñándoles los dientes.

El buey, al ver que el perro no le dejaba tomar un poco del heno del establo, le dijo, eres una bestia muy envidiosa, y eres muy perversa, dime, porque no me permites que yo coma un poco de algo que a ti no te sirve.

Moraleja: Lo que no nos sirve y lo que no nos va a ser de utilidad, debemos dejárselo a otros que sí le hará falta. No debemos tener envidia que nuestro vecino sea afortunado.

El perro rico y los perros pobres

Desde muy cachorro, su familia adinerada lo enseñó a combatir con animales grandes. Un día, cuando paseaba con su dueño, pasaron por una casa custodiada por perros fuertes. El canino consiguió soltarse y correr en dirección contraria. Otros perros que estaban por los alrededores se percataron de esto. Le preguntaron por qué huía si era tan fuerte y preparado. El perro les contestó que estaba cansado de enfrentarse a animales feroces. 

Moraleja: Grandes lujos conllevan una responsabilidad.

Las dos perras

Una perra que estaba a punto de parir no tenía un sitio donde tener a sus cachorros, le pidió a una de sus amigas que le dejase su cama para tener a sus cachorros. La amiga escuchando las súplicas le dejó su cama.

La perra parió sin complicaciones, cuando la dueña de la cama vio que su amiga estaba fuerte y recuperada, le pidió que si ya estaba recuperada del todo, ya podría marcharse con sus cachorros; pero la perra le respondió que no quería, la amiga por más que le pedía que se fuera, la perra no lo hacía, pero ya no comenzó simplemente a negarse, sino que también amenazó con sus dientes y con los de sus hijos a la amiga que le había prestado de buena fe su cámara para que tuviera a sus cachorros.

Moraleja: Hay que ser muy prudente en ceder a los ruegos de otro en cosas importantes, pues muchas veces los que solicitan como débiles, imponen la ley cuando se ven fuertes.

El perro y la oveja 

Un perro le estaba cobrando una deuda a una oveja, le pedía que le devolviera la cantidad de pan que le había prestado en el pasado. La oveja desconcertada por el reclamo del perro, negó dicho préstamo, ya que no se acordaba haberle prestado nada al perro en el pasado.

El perro entonces decidió ponerle una demanda a la oveja, para ello se dirigió ante el juez para hacerlo. Para ello se consiguió un par de testigo que aseguraban haber visto como el perro le prestaba el pan a la oveja, los testigos eran tres: un lobo, un buitre y un milano.

Los tres testigos tenían que declarar ante el juez, el primero que lo hizo fue el lobo, diciendo que el pan que pide el perro que le devuelva la oveja se lo prestó hace tiempo atrás.

El buitre decía ¿Por qué la oveja niega devolver el pan que le han prestado?

El milano por el contrario aseguraba haber estado presente cuando el lobo le prestó el pan a la oveja.

Con todos estos argumentos del perro, el juez tomó la decisión de condenar a la oveja, y le exigió que devolviese lo prestado al perro, y las costas (perdidas y gastos por el juicio). La oveja no tenía con qué pagar la deuda, era pleno invierno y para pagar la deuda que no debía tuvo que vender su lana, con la cual se quedó sin abrigo contra el frío.

Moraleja: Debemos tener mucho cuidado con las personas que actúan de mala fe para conseguir algo, ya que se valdrán de todo lo que esté a su alcance para sacar provecho.

Las fábulas sobre perros pueden ser una forma de aprendizaje para todo tipo de edades. Al sentirnos tan conectados con ellos podemos transportarlos a cualquier relato fantástico. ¿Y a ti que te han parecido? ¿Queréis más fábulas de otros animales?

5/5

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